Sor Jazmin Ventura, SdeJ

Comunidad de Dajabón, Republica Dominicana

“EL SEÑOR HA ESTADO GRANDE CON NOSOTROS Y ESTAMOS ALEGRES.” (Salmo 126)

“Es tan grande el don de la vocación religiosa, que nunca lo podemos apreciar debidamente en esta vida.” (Sta. Madre, enero 9).   Lo experimenté aquel 19 de marzo del 2026, solemnidad de San José, Esposo de Maria, por eso, llena de alegría empecé el día con mucho entusiasmo y agradecimiento a Dios por el don de la vocación religiosa, y a la comunidad que me acoge con verdadero afecto. Entre otras cosas, fue un regalo muy grande que, para este paso importante en mi vida, esté acompañada de mi madre.  La ceremonia estuvo presidida por el P. Aquiles Ozuna, SJ, y concelebrado por otros Sacerdotes y diáconos de los Padres somascos. Nos acompañaron las hermanas de las comunidades de San José de las Matas, Santiago de los Caballeros, Santo Domingo, religiosas amigas de Dajabón y amigos de la comunidad.

Realmente, fue un evento único para la comunidad y la provincia, ya que era la primera vez que se realizaba una profesión de votos temporales en el país.  Personalmente, que me aprobaran los votos, fue una clara respuesta de que el Señor me quiere aquí, para que entregue mi vida en bien de los más necesitados, viviendo el espíritu y carisma de Santa Maria Josefa.

Fue también el 19 de marzo, cuando tome el santo hábito, y ahora, también 19 de marzo, hago mi Primera Profesión de los votos de Castidad, Obediencia y Pobreza. Es verdaderamente un día muy especial para mí. Obviamente, se comprueba que soy devota de San José; admiro su obediencia, prontitud y confianza en Dios.

Para la ceremonia, pudieron venir algunos de mis familiares entre ellos, mi madre, y algunas tías. Estuve nerviosa pero feliz, ese día fue hermoso y lo llevaré siempre en el corazón. Que el Señor que me llamó, me lleve de su mano por el camino de la fidelidad a su Santa Voluntad, a mi identidad de consagrada a Dios en esta Congregación de  Siervas de Jesus de la Caridad y a mi misión de manifestar el amor misericordioso de Dios a nuestros hermanos necesitados cueste lo que costare. Gracias Señor por llamarme.