Gabriela, Pedro, Maiara y Siervas de Jesús
Juan Manuel Frutos, Paraguay

 

Sor Micaela Cortés León, Sierva de Jesús de la Caridad

 

Si en este momento mi corazón pudiera cantar, cantaría solo una frase: ¡Gracias a tu amor! porque ¡TODO ES GRACIA!

Gracias a Ti, Señor Jesús, porque en tu infinita misericordia pensaste en mí. No soy digna, pero Tú me amaste primero, me pensaste, me llamaste, me formaste y me has sostenido 25 años. ¡Tu misericordia no se agota!

A mis padres, a mis hermanos, a mis sobrinos, a la familia Cortés León: Gracias por decirle Sí a Dios cuando yo le dije Sí a Él. Gracias por dejarme ir hace 25 años y por sostenerme cada día con su oración, por entender mis ausencias y celebrar mis alegrías.

Gracias a mi amada Congregación de las Siervas de Jesús de la Caridad, a nuestra Santa Madre Fundadora María Josefa Sancho. Gracias a mi Superiora General, a mi Superiora Provincial, a mis Superioras locales y a mis formadoras, que con paciencia me enseñaron que servir es amar sin interés.  Gracias a ustedes, hermanas mías, mi comunidad, mi familia. Gracias por soportar mis defectos, por reír conmigo, por llorar conmigo, por ser mi casa durante 25 años. Sin ustedes no habría llegado hasta aquí.  Gracias a los laicos Siervos de Jesús por su testimonio, amistad, cariño y oración.

Gracias a los ancianos, a los enfermos, a los niños, a todos los que sufren porque necesitan amor. Ustedes me han evangelizado. Ustedes me han enseñado el rostro real de Jesús.

Gracias a todos los que me acompañan, por orar por mí, por cantar conmigo mi Salmo de acción de gracias. No tengo con qué pagarles. Solo puedo decir que seguiré gastando mi vida por Cristo, en los que más sufren, con el mismo amor del primer día.  Que el Espíritu Santo me guíe hasta el fin de este, su proyecto en mí. De corazón, Señor: ¡GRACIAS POR TU AMOR! ¡Gracias a todos!

SALMO A MI DIOS CREADOR

¡Bendito seas Señor!

porque en tu infinita MISERICORDIA

pensaste en mí para compartir tu amor!

Me preparaste una época, un país, un lugar y una familia,

-unos padres y hermanos –

y me depositaste en su hogar

como semilla para crecer juntos

y dar frutos de santidad.

¡GRACIAS A TU AMOR!

Y porque así te pareció bien,

me hiciste hija tuya por el Bautismo

-que mis padres y padrinos pidieron para mí –

para hacerme gozar en plenitud de toda tu riqueza y amor;

de tu creación, vida sacramental y eterna felicidad.

¡GRACIAS A TU AMOR!

Me dotaste de guías que me enseñaron tus caminos,

y me instruyeron en tu Amor.

Desde muy joven compartí tu Palabra

con los más pequeños de mi alrededor.

¡GRACIAS A TU AMOR!

Inclinaste mi corazón al sufrimiento humano

y me moviste a hacer algo en su favor.

Compartiste conmigo la vocación de sanar cuerpos,

sin intereses lucrativos, solo ayudarlos en su dolor.

¡GRACIAS A TU AMOR!

Fuiste a lo más profundo de mi ser,

haciéndome sentir la necesidad

de llevarte al alma del que sufre

no solo en su cuerpo, sino también en su corazón.

¡GRACIAS A TU AMOR!

Y así me llamaste a estar contigo

como Sierva de Jesús de la Caridad,

para consagrarme toda a ti

en mis hermanos ancianos,

en los niños que crecen con ilusión,

en los enfermos,

y en todos los que sufren porque necesitan amor.

¡GRACIAS A TU AMOR!

¡Tu MISERICORDIA para conmigo es incalculable!,

al grado de hacerme portadora de ella a mis hermanos.

Me has dado mucho más de lo que imaginaba

y todo sin mérito propio, ¡por pura gracia tuya!

¡GRACIAS A TU AMOR!

¡Has estado grande conmigo, Señor!

¡Tu MISERICORDIA no se agota!

Me llevaste a vivir nuevas aventuras,

conociendo países y culturas,

con nuevas lenguas, nuevas fraternidades,

nuevas misiones, nuevos retos…

Y en todo, tu presencia sensible me acompañó.

¡GRACIAS A TU AMOR!

¡Todo es gracia!

¿Mi presente…? ¡Tú lo conoces, Señor!

Que tu MISERICORDIA no se aparte de mí.

Que tu Santo Espíritu me guíe

hasta el fin de este tu proyecto en mí.

¡GRACIAS POR TU AMOR!  

Amén.

Hna. Micaela Cortés León.

Sierva de Jesús de la Caridad.