Siervas de Jesús de la Caridad,

Comunidad de Vitoria

Queremos compartir la experiencia vivida en la celebración del Vía Crucis del Mundo, con su peculiar lema: “SEMBRADORES DE ESPERANZA”, que tuvo lugar en nuestra diócesis de Vitoria el día 28 de Marzo del 2026, organizado por la Obra Social “Berakah” que significa “Bendición” impulsada por las parroquias del Casco Histórico para ayudar a las personas sin recursos, a las más empobrecidas.

El acto dio comienzo a las 19:30 h. con la presencia de Monseñor Juan Carlos Elizalde, Obispo de Vitoria, en lo alto del Casco histórico, en la parroquia de Santa María, siguiendo por la plaza. Aunque el tiempo no favorecía nada por el frio intenso que hacía, se pudo apreciar la asistencia numerosa de fieles y contemplar el bonito panorama multicolor debido a la exposición de las banderas de los diversos países que participaban, eran 30 grupos y parte de estos grupos eran personas migrantes de varios países. También había un coro que amenizó el acto con cantos religiosos.

Con emoción escuchamos a muchas personas que manifestaban su dolor, por la extrema pobreza en que viven, la exclusión social e inestabilidad económica de sus vidas, pero también era una alegría ver como esas personas con su fe en Dios sienten la fuerza para mirar su situación desde la esperanza, motivándolas a vivir en la espera de una vida mejor, gracias a la Iglesia y organizaciones que las ofrecen ayuda. También escuchamos testimonios de otros grupos que viven su misión con verdadera entrega y alegría, ayudando a llevar las cruces actuales, fortalecidos por el Cristo Crucificado, pues ningún ser humano sufrió lo que El sufrió por la humanidad.

Las Siervas de Jesús junto con nuestros hermanos los Siervos de Jesús Laicos, nos sentimos privilegiadas al invitarnos a tomar parte en la Séptima Estación del Vía Crucis exponiendo nuestra misión y como Jesús dio esperanza a las mujeres de Jerusalén con sus palabras, así nosotras con la fuerza de Jesús trasmitimos también un mensaje de esperanza a las personas necesitadas, a las que sufren soledad y se encuentran solas en el mundo de hoy.

El Vía Crucis se dio por terminado en la Catedral con las últimas estaciones y como conclusión recibimos la bendición de Monseñor Juan Carlos Elizalde. Volvimos a casa gozosas y dando gracias a Dios por este encuentro con tantos hermanos nuestros que solo desean vivir en paz y poder unirse con sus familias y también ante la inclemencia del mal tiempo fue para nosotras un motivo de ofrecimiento por aquellas personas que les falta lo necesario para vivir, para que la Providencia Divina les asista en sus necesidades.

Que todo sea para mayor gloria de Dios.