«Lo afectivo es lo efectivo»
Del 23 al 26 de abril tuvo lugar la 54ª Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada, organizada por el Instituto Teológico de Vida Religiosa.
En esta ocasión, se desarrolló un programa que giró en torno al título: «Lo afectivo es lo efectivo. Fuerza y drama de la afectividad en la Vida Consagrada». Los contenidos se articularon en torno a cuatro núcleos inspirados en la Sagrada Escritura: «Donde está tu tesoro, está tu corazón», «Tened los mismos sentimientos de Cristo», «Amaos como yo os he amado» y «Vosotros sois el cuerpo de Cristo».
Sor Mercy Ndulu Nzimi, SdJ
Durante esta semana aprendimos que reconocer nuestras carencias afectivas es clave para vivir en plenitud. La salud emocional y espiritual empieza en el corazón. Necesitamos cuidar nuestro interior para poder convivir sanamente y parecernos más a Cristo.
Sor Verónica Ndunge Patrick, SdJ
Me impactó el tema sobre la fuerza y el drama de la afectividad. La inteligencia emocional, el amor de Cristo, el valor del perdón y la experiencia de sentirse parte de una comunidad fueron ideas clave que me ayudarán a vivir mejor mi vocación.
Sor Jennifer Vinluan, SdJ
Hablamos sobre heridas, perdones y amores. Todos llevamos heridas y el perdón es camino de sanación. Amar de forma ordenada y recuperar la alegría es parte del camino de todo cristiano. Aceptarnos, valorarnos y aprender a avanzar es esencial.
Sor Mary Ann Yorong, SdJ
Doy gracias a Dios por esta semana. Aprendí que amar es hacerlo sin medida. Jesús perdona todo, no clasifica. El corazón es el centro del ser humano, y es ahí donde Dios habla. La amistad, vivida desde Dios, es preparación para la verdadera fraternidad.
Sor Herimalala Perpetue, SdJ
Esta semana me recordó que la vida consagrada requiere madurez afectiva, perdón, escucha y entrega total. No hay doble vida que aguante si no se vive desde el corazón, desde la fe y con formación constante. Lo aprendido hay que ponerlo en práctica día a día.
Sor Paula Gómez, SdJ
Gracias a Dios y a la Congregación por permitirnos vivir esta semana. Hemos comprendido que para amar, perdonar y convivir en comunidad necesitamos conocernos, sanarnos y sobre todo, poner a Jesús en el centro. Él nos amó primero y nos transforma.



