Hermanas del Centro de Acogida “Beata María Josefa”
Bilbao, 2025

 

El Centro de Acogida “Beata María Josefa” de Inclusión Social, situado en Bilbao, es mucho más que una obra benéfica de la Congregación de las Hermanas Siervas de Jesús de la Caridad. Fue creado el 26 de julio de 1996, en acción de gracias por la beatificación de nuestra querida Madre Fundadora, María Josefa Sancho de Guerra, hoy Santa. Sin embargo, más allá de la conmemoración, el verdadero motor que impulsó su nacimiento fue el deseo profundo de acompañar a las personas más vulnerables y enfermas, siguiendo fielmente el carisma heredado de Santa María Josefa: “el cuidado a los enfermos”, especialmente a los más olvidados de la sociedad.

Desde sus comienzos, el Centro respondió a la dura realidad de los enfermos de SIDA en fases avanzadas. Con el paso del tiempo, las necesidades sociales han cambiado y, actualmente, se acoge también a personas que sufren adicciones y otras situaciones de exclusión social. Nuestro compromiso sigue siendo el mismo: ofrecer un hogar donde cada residente se sienta acogido, querido, valorado y acompañado, con apoyos de carácter psicológico, social, espiritual y humano.

Nuestro objetivo es claro: dignificar la vida de cada persona,

ayudándole a encontrar un camino hacia la integración comunitaria y social, para vivir con la mayor plenitud posible.

Un día en el Centro: vida, cuidado y esperanza

La jornada comienza siempre con un gesto sencillo pero profundo: dar los ¡buenos días! a cada residente, apoyarles en su higiene personal y ofrecerles un desayuno completo, siempre acompañado de lo que nunca debe faltar en nuestra casa: alegría, empatía y respeto.

Posteriormente, cada profesional organiza actividades adaptadas a las capacidades e intereses de los residentes. Entre ellas se incluyen:

  • Actividades religiosas, lúdicas, culturales, manualidades, talleres y juegos de mesa, talleres de reminiscencia y terapia.

  • Intervenciones individuales de atención directa y escucha activa.

  • Tareas de autocuidado, refuerzos y motivación para aliviar sus heridas, dejar atrás un pasado sangrante y reconstruir su identidad con dignidad.

  • Momentos de ocio compartido como cine, paseos y dinámicas grupales.

  • Un punto muy importante en nuestro Centro es la participación y colaboración de los voluntarios, quienes nos regalan su tiempo valioso y desinteresado.

Estas experiencias no solo entretienen: también fomentan la convivencia, la solidaridad y el crecimiento personal, ayudando a cada persona a descubrir un sentido humano y espiritual en su realidad de vida.

La dimensión espiritual, el corazón de nuestra misión

La dimensión espiritual ocupa un lugar esencial. Celebramos la Eucaristía cada sábado y en fechas significativas como fiestas congregacionales, cumpleaños de la Madre, aniversarios o funerales de los residentes. Muchas veces, estos momentos reavivan en los residentes una fe debilitada por el paso de los años.

Además, participamos con entusiasmo en las fiestas tradicionales de Bilbao. Con gran ilusión visitamos a la Virgen de Begoña —“Amatxu” (Mamá)— presentándole nuestras necesidades e intenciones, y compartimos con la ciudad la alegría de eventos como el txupinazo, la aparición de Marijaia, conciertos, danzas típicas y desfiles de gigantes y cabezudos. Estas celebraciones fortalecen el sentido de pertenencia e integración en la comunidad.

Un servicio integral y profesional

El cuidado en el Centro de Acogida “Beata María Josefa” es integral y personalizado. Contamos con un equipo multidisciplinar de profesionales: psicóloga, trabajadora social, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, enfermera, educadora social y auxiliares de enfermería. Además, colaboran con nosotras otros profesionales de los diferentes programas de la red de inclusión.

Junto a nosotras, las Siervas de Jesús, trabajamos con dedicación y amor, cuidando a los olvidados y rechazados de la sociedad, pero preferidos de Dios.

La meta es que cada residente sienta este lugar como su hogar, donde se respira respeto, cercanía y acompañamiento humano y espiritual.

La fuerza que nos impulsa

Sabemos que nuestra misión es difícil, pero muy especial y bella, y no sería posible sin la fuerza que recibimos de lo Alto cada día, en la oración, la Eucaristía y los sacramentos. En ellos encontramos la certeza de que con Jesús, todo se puede.

El Centro de Acogida “Beata María Josefa” es, en definitiva, un lugar donde se siembra y florece la esperanza. Aquí, cada vida cuenta, cada historia tiene valor y cada persona es un regalo de Dios.