Lo que ha sido el Congreso:
El día 6 de junio a las 13 horas tuvo lugar la Misa de inauguración en el Santuario Nacional de la Gran Promesa de Valladolid, presidida por Mons. Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante. En la homilía destacó que el Corazón de Jesús es la esperanza del mundo, adentrándonos en el lema del Congreso, que el Amor del Corazón de Jesús volvió a mostrar su misericordia porque el Amor es comunicativo, el Amor no soporta el silencio. Habló de la importancia de entender la misericordia, a través de la cual Dios derrama su gracia. Dios nos ama y ese amor lo refunda todo, produciendo una transformación interior. En el Corazón de Jesús somos engendrados a la vida de santidad. Fue un empezar abriéndonos a ese Corazón traspasado por el Amor Misericordioso, lleno de gracia y poder renovador.
El Congreso lo abrió D. Luis Arguello, Arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, saludando y dando las gracias a todos los asistentes por su participación. Continuó Mons. Demetrio Fernández, Obispo emérito de Córdoba, con la ponencia “Paray-le-Monial: El Sagrado Corazón, esperanza de la Iglesia en el Magisterio Pontificio”. En ella destacó que el Corazón de Jesús comienza en el seno virginal de María, allí empieza a palpitar, y se revela en la Crucifixión. Nos habló del Magisterio de los Papas, como por ejemplo León XIII, que pide que se realice la consagración al Sagrado Corazón en toda la Iglesia. El Papa Pio XI escribe la encíclica “Quas Primas” ante la pública apostasía de un mundo alejado de Dios, en la que habla de la realeza de Cristo, y en 1928 el Papa Pio XI escribirá “Miserentissimus Redemptor”, que habla de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús: la consagración, la expiación y reparación. Es precioso que el Santo Padre hable de consolar el Corazón de Cristo, con nuestras obras, actitudes, sacrificios y ofrecimiento de vida; compartimos los sentimientos de Cristo al acercarnos a su Corazón, y ahí podemos consolarle. Esta devoción adquiere fuerza en la liturgia con el Papa Pio XII, que escribe la encíclica “Haurietis Aquas” en 1956.
El padre Etienne Kern, rector del santuario de Paray-le-Monial, titula su intervención: “Las revelaciones del Sagrado Corazón en Paray-le-Monial”. Nos empieza hablando de San Juan Evangelista y sus experiencias del Corazón de Jesús: una cuando descansó en el pecho de Jesús, reposó en su Corazón, la otra al pie de la Cruz en el Corazón traspasado. Santa Margarita María “reposa” sobre el pecho de Jesús y éste le revela su Corazón: tiene una visión del Corazón envuelto en llamas porque Jesús arde en deseos de ser amado; en otra, Jesús cambia su Corazón con el de Santa Margarita. En Paray-le-Monial hay una experiencia continua del Espíritu Santo.
Madre María Gallardo, religiosa de la Compañía del Salvador, tituló su conferencia “San Claudio y el encargo suavísimo a la Compañía de Jesús” y Dª Nieves González, directora del Instituto Desarrollo y Persona: “La familia consagrada al Corazón de Jesús, escuela de esperanza”. Dijo que en la familia se van tejiendo vínculos en el corazón que acompañarán siempre y recordó las palabras del Papa Francisco: “…nuestro corazón coexiste con otros corazones y le ayudan a ser un tú”. El sacerdote D. Javier García, delegado de juventud de Santiago de Compostela, en su conferencia “Ablandaré sus corazones endurecidos. El Corazón de Jesús sana las heridas de los jóvenes” habló de las cinco heridas del joven: 1. Físicas. 2. Psicológicas. 3. Afectivas. 4. Sexuales y 5. Espirituales. ¿Puede el Corazón de Jesús sanar estas heridas? Tres elementos han debilitado la salud mental de los jóvenes: La sobre protección parental, la falta de exposición al conflicto y la creciente dependencia emocional de los dispositivos digitales. Ahora creen que lo que no te mata, te debilita… antes creíamos que nos hacía más fuertes. Confían plenamente en los sentimientos antes que en la razón, y dividen el mundo en categorías absolutas de bien y de mal; nunca hemos estado tan polarizados como ahora. ¿Qué les puede ofrecer el Corazón de Jesús? Es refugio seguro, el Corazón de Jesús se presenta como refugio seguro en medio de la tempestad del mundo. El origen del amor no se encuentra en el hombre, sino en Dios mismo que se revela y sale al encuentro del hombre, ésa es la razón de que el hombre sea un “buscador”.
Y el primer día del Congreso terminó con Hora Santa dirigida por Mons. Francisco Cerro, Arzobispo de Toledo.
El sábado, 7 de junio, comenzamos con el rezo de Laudes y adoración al Santísimo en el Santuario Nacional de la Gran Promesa, presidido por Mons. Antonio Prieto, Obispo de Alcalá de Henares, y de ahí nos dirigimos a la “Sala Borja” para las ponencias.
Mons. José Rico Pavés, Obispo de Jerez, empezó con el tema: “El Sagrado Corazón de Jesús, fundamento de la esperanza”. Sus palabras iniciales fueron “Volver al corazón” Is 6,9-10. Se refiere a la necesidad de una verdadera conversión espiritual, una transformación profunda que va más allá de la superficie; se trata de cambiar la manera de pensar y de actuar internamente. “Volveos a vuestro interior, allí encontrareis al Señor”. Dios nos envía al interior del corazón (esto me atrae muchísimo, personalmente…). El Corazón de Cristo es el símbolo por excelencia de la esperanza. La imagen de este símbolo es el Amor del Padre que ama a la humanidad. Habló mucho de ese Amor que vence, de ese Amor que lo da todo en la Cruz, de ese Amor que no se agota. Este Amor ha llegado a la historia con heridas de Pasión, no hay situación que estemos sufriendo que no aparezca en esas llagas de Jesús.
- Carlos Granados, profesor de la U. de San Dámaso (Madrid), centró su intervención en la “redamatio” en la Sagrada Escritura, devolver amor por amor. La “redamatio” se da en la Eucaristía, un amor que transforma, que se entrega… la Eucaristía es un don que supera. La reparación como retorno de amor (“redamatio”); reparación como curación, como redención, como reconstrucción, como recapitulación.
- Ignacio Manresa, profesor del Instituto San Ildefonso (Toledo), con la ponencia. “La esperanza en el Reinado del Corazón de Cristo” habló de la esperanza, por una parte, el bien que se desea y, por otra, aquello que hace posible realizar este bien. Se basa en el libro del Apocalipsis, que dice que es el libro de la Iglesia, ya que nos enseña a vivir el tiempo que transcurre desde la Ascensión de Jesús al cielo, hasta su última venida, y por ello constituye para nosotros una verdadera guía de vida: Reinado del Sagrado Corazón como el verdadero ideal, y este ideal como posible, lo cual suscitará en nosotros la esperanza.
- Agustín Giménez, profesor de la U. de San Dámaso (Madrid) tituló su conferencia: “Una mujer vestida de sol, mi Corazón Inmaculado triunfará” en la que habla sobre el papel de María en la obra Redentora del Salvador, como Corredentora, y su importancia en la vida de la humanidad y de la Iglesia.
Mons. Francisco Cerro toma de nuevo la palabra con la intervención: “Confidente del Corazón de Jesús: Padre Bernardo de Hoyos” y D. Javier Burrieza, profesor de la U. de Valladolid sigue con “Un mensaje de esperanza en un cambio de época” y un precioso y didáctico vídeo que mostraba la vida y espiritualidad, del P. Hoyos
Terminamos este día pleno de conferencias, mesas de ponencias e intervenciones, todos unidos en la celebración de la Vigilia de Pentecostés en la Catedral, presidida por Mons. Luis Argüello.
Nos adentramos así en el último día del Congreso, domingo de Pentecostés, y después de Laudes y la Adoración Eucarística, continuamos con una mesa redonda y varias intervenciones sobre el tema “Testigos de la Confianza”.
- Javier Pueyo, profesor del Instituto San Ildefonso (Toledo), habló sobre “El P. Henri Ramière, apóstol y teólogo del Reinado del Corazón de Jesús”, en relación a los Jesuitas y el encargo del Señor de extender el culto al Corazón de Jesús.
- Enrique Martínez, presidente del Instituto Santo Tomás (Barcelona), se centró en “Teresita del Niño Jesús, maestra de la confianza”, donde nos dijo, entre otras cosas: La actitud es depositar la confianza fuera de nosotros mismos, en el Corazón de Jesús. El camino para contemplar un día el rostro de Dios es por la confianza y el amor. En la misericordia es donde más se manifiesta la Omnipotencia de Dios. El bien arduo que hay que conseguir es la vida eterna, la gloria, la contemplación del Rostro de Dios; aquí solo hay una ayuda posible, que es la misericordia de Dios. La contemplación de la misericordia divina es lo que nos hace presente ya esa gloria que esperamos, ¿dónde? en la Vida de Jesucristo y principalmente en su Pasión, cuando su Corazón es traspasado por una lanza y allí abierto, derrama su misericordia, para que nosotros tengamos la confianza de alcanzar la gloria escondidos en su Corazón. Esta experiencia de la misericordia de Dios nos la proporcionan los dones del Espíritu Santo; son los que nos permiten tener esa experiencia
“sabrosa” de su presencia en nuestra alma.
- Marcin Kazmiercsak, decano de la U. Abat Oliba CEU-Barcelona, tituló su intervención: “La chispa de la Divina Misericordia, Santa Faustina Kowalska”. Fue una ponencia muy sugestiva. Habló de Santa Faustina, su vida, apariciones y el Santuario de la Divina Misericordia. También habló de la importancia de la obediencia en la vida espiritual.
Mons. Luis Argüello, en la ponencia de clausura, volvió al lema del Congreso: “Corazón de Jesús, esperanza del mundo”. Estamos llamados a volver al corazón, porque en el mundo en el que vivimos falta corazón; las relaciones, las cosas se han cerrado sobre sí. Estamos llamado a salir a anunciar la salvación al mundo y somos conscientes del peligro de la mundanidad espiritual. El mundo solo puede cambiar desde el corazón, que es salida, es éxtasis, es encuentro, en él nos volvemos capaces de relacionarnos de un modo sano y feliz y de construir en este mundo un reino de amor y de justicia. Nuestro corazón unido al de Cristo es capaz de este milagro social. Renovemos nuestra consagración personal, comunitaria, diocesana… ¡Es la hora del Amor!
¿Qué ha sido este Congreso para mí?
Me ha parecido un Congreso bueno, profundo e intenso, para seguir ahondando en el grandísimo Amor que mana del Corazón de Jesús. Me llena el corazón el sentir y vivir inmersa en ese Corazón lleno de bondad, misericordia y amor. Allí descansa mi alma. Y sale desde lo más profundo de mi ser, una grandísima confianza.
Que magnífico es saber que la experiencia de su gran Amor misericordioso nos regala los dones del Espíritu Santo y así saborear esa Presencia que inunda y llena la vida.
En mí se ha vuelto a producir un deseo: hacer una nueva, profunda y consciente renovación al Sagrado Corazón, en quien tenemos todas las delicias del Amor inmensurable de Dios Trinidad.
Este Congreso para mí ha sido y es adentrarme más y más en la profundidad, en la intimidad del Corazón de Cristo, para saborear su vida, tener sus actitudes y sentimientos.
Sí… es la “Hora del Amor”.
Este Congreso también me lleva a meditar y profundizar en la carta encíclica “Dilexit Nos” del Papa Francisco. Qué alegría sentir que se abre una gran puerta para que el mundo pueda entrar en este deseo de conocer, amar, acoger, rezar, compartir y anunciar, las grandezas y maravillas de Dios a través de su Corazón, que se quedó abierto, por ti y por mí.
¡Búscale, deséale y vive de Él!
Sor Carmen Señor SdJ
Valladolid, junio 2025








