Madre Deysi Janet Velásquez Morales. S de J
Un encuentro de hermanas siempre es un momento de gracia, Eso significó la asamblea de superioras vivido los días 10,11, 12, de enero, con el tema: “El servicio de la Autoridad y la obediencia”. El título era particularmente sugerente, creo que todas llegamos con muchas expectativas, porque nuestro deseo es servir y que ese servicio refleje a Jesús a quien seguimos. El P. Severino Blanco, CMF, nos introdujo en una dinámica que conllevó a reflexionar cómo estaban llevando a cabo nuestra misión y servicio como superioras, un servicio que requiere sin lugar a dudas mucha oración, humildad y sobre todo, caridad.
Desde la perspectiva de los diferentes documentos de la Iglesia, pero sobre todo desde nuestra raíz fundamental como Siervas de Jesús, que es la figura de nuestra Santa Madre, volvió a resonar en nosotras sus palabras: “Para las Siervas de Jesús, he sido más madre que superiora”, una consigna que debe llevarnos a replantearnos nuestro servicio, somos parte de una misión compartida, pero también ejes dinamizadores, que promuevan un crecimiento de la vida fraterna.
A lo largo de estos días, desde nuestra experiencia compartida, que ha constituido una riqueza invaluable, hemos coincidido que en nuestras comunidades debe primar la escucha y el diálogo. Si queremos comunidades más fraternas, más orantes y comprometidas con la misión, es necesario una corresponsabilidad, todas somos constructoras de fraternidad y somos los superiores quienes debemos fomentar esa corresponsabilidad, estando siempre abiertas a la escucha del Espíritu para saber discernir juntas la voluntad de Dios.
Los momentos de trabajar en grupo, han sido cómo bálsamos, se necesitan espacios como estos, que permitan abrirnos, sentirnos escuchadas y sobre todo saber que todas buscamos el mismo objetivo: vivir nuestra consagración sirviendo en fraternidad.
Han sido días intensos, pero llenos de experiencias, cercanía, alegría, ilusión y esperanzas. Damos gracias a Dios por esta oportunidad, al Gobierno Provincial y a nuestras comunidades que hicieron posible vivir este encuentro.
Soy consciente que no es una misión fácil, buscaré ejercer este servicio de autoridad, desde mi fragilidad, contando con la gracia y fortaleza del Señor.



