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Siervas de Jesús
Comunidad de Douala, Camerún

“Mi vida está en Dios y es para Dios, no la deseo para nada más.”

Nuestra Madre Fundadora lo dijo y lo vivió. Bien se puede resumir su vida en esta frase. Dios era su fundamento y centro; a Él giraban toda su vida y todo su obrar. Por eso aconsejaba con firmeza a sus hijas:

“Acostúmbrense a ver a Dios en todo y ver a todo en Dios.”

Desde nuestra comunidad de Douala, Camerún, nos unimos a la alegría de todas las Siervas de Jesús al celebrar el 25º aniversario de la canonización de nuestra Santa Madre, María Josefa del Corazón de Jesús.

La Eucaristía de acción de gracias tuvo lugar a las 5:30 de la mañana en la parroquia Sainte Marie Madeleine (Santa María Magdalena), presidida por el párroco y su vicario. Fue una celebración sencilla y profundamente emotiva, vivida junto a todo el pueblo de Dios reunido para conmemorar la entrega suprema de Jesús.

Durante la homilía, se destacaron las obras de misericordia que practicó Santa María Josefa a lo largo de su vida: su entrega, su ternura y su mirada compasiva hacia cada enfermo y necesitado.

Después de la oración post-comunión, como es costumbre en nuestra tierra, las hermanas nativas realizaron la procesión de ofrendas, signo de gratitud, respeto, súplica y entrega. Fue un gesto profundamente simbólico, expresión de comunión con lo sagrado, del sacrificio y de la donación de la vida.

Al finalizar la Eucaristía, entregamos a todos los presentes un pequeño recuerdo de nuestra Santa Madre, como testimonio de su presencia viva entre nosotros.

Muchas felicidades a todas las Siervas de Jesús, porque tenemos una Madre tan santa. Que, como ella, seamos portadoras del mensaje de Dios a los más necesitados, con sencillez, alegría y fidelidad.