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Siervas de Jesús de la Caridad
Comunidad de Placetas, Cuba

Como la Eucaristía es el medio más perfecto para dar gracias a Dios, la comunidad de las Siervas de Jesús en Placetas, Cuba, comenzó la celebración del 25.º aniversario de la canonización de Santa María Josefa del Corazón de Jesús en la noche del 30 de septiembre, con la celebración de la Santa Misa en nuestra capilla comunitaria. Fue un momento de profunda acción de gracias por la santidad de nuestra Madre Fundadora, reconocida y confirmada por la Iglesia.

A la mañana siguiente, nos despertamos llenas de alegría. Rezamos Laudes con la exposición del Santísimo Sacramento, colocando sobre el altar las intenciones de cada hermana Sierva de Jesús, así como las necesidades de todo el Instituto.

Poco después, nos dirigimos al Hogar Santa María Josefa, donde algunos de nuestros queridos abuelitos ya nos esperaban con sonrisas y felicitaciones por la fiesta. También fue llegando la familia de los Siervos Laicos, siempre dispuestos a ayudarnos con los preparativos de este día especial.

A las 11:00 rezamos el Santo Rosario, confiando a María toda la gran familia espiritual de Santa María Josefa.
A las 11:30 celebramos con gran solemnidad la Eucaristía, concelebrada por los padres de San Martín. Nuestra querida Chiqui, excelente pianista, acompañó al órgano y dio un hermoso realce a la celebración. En esta misa, Evelyn, Sierva Laica, emitió sus promesas después de un tiempo de preparación y servicio fiel al Hogar.

Durante la homilía, el sacerdote nos habló con sencillez sobre la cotidianeidad de la santidad, recordándonos que servir al pobre no es simplemente una obra social, sino un acto de adoración: “No servimos al pobre, sino a Dios a través de los pobres.”

Después de la misa, compartimos todos juntos un fraternal ágape: abuelitos, sacerdotes, siervos y algunos de nuestros bienhechores. Fue un momento de auténtica familia, marcado por la alegría, la gratitud y la comunión.

Damos gracias a Dios por el don inmenso de haber recibido una Madre tan santa.
Que Santa María Josefa nos conceda la gracia de vivir con fidelidad su carisma y un día, encontrarnos con ella en el cielo.