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Comunidad de Asunción, Paraguay

“Mi deseo constante ha sido siempre ir por todo el mundo para enseñar a las gentes el conocimiento y amor de Dios, cueste lo que costare.”
— Santa María Josefa

Esta máxima de nuestra Santa Madre Fundadora ha permanecido viva en el corazón de las Siervas de Jesús y ha impulsado, a lo largo de los años, la expansión de la Congregación. Es también el espíritu que dio origen a la fundación de Mariano Roque Alonso, en Asunción, Paraguay, hace ya 25 años.

En 1992, las Siervas de Jesús llegaron a Pastoreo, hoy Manuel Frutos, donde abrieron un dispensario y una sala de hospitalización para personas de zonas rurales. Este servicio llegó a oídos de algunas familias del barrio El Mirador, en Mariano Roque Alonso, quienes manifestaron su deseo de que también allí se fundara una comunidad de hermanas para atender un dispensario médico, ya que en la zona no solo faltaba este servicio, sino también presencia religiosa femenina.

Estas familias contactaron con las Hermanas de Pastoreo y, tras visitar el lugar e intercambiar impresiones con la comunidad, se presentó la propuesta a los superiores. Estudiada la situación, se aprobó la fundación.

Dentro del marco del Año Jubilar del 2000 y la canonización de nuestra Santa Madre, una familia donó la casa ubicada en Jazmín con Curupay. Allí, el 23 de julio del año 2000, se inauguró el Dispensario Beata María Josefa, atendido por las hermanas con la colaboración de algunos profesionales de la salud.

Con el paso del tiempo, y a medida que la zona se fue desarrollando, el dispensario fue perdiendo relevancia. Viendo esta nueva realidad, nació la idea de iniciar una guardería, que se convertiría en lo que hoy muchos conocen: un espacio donde numerosos niños, hoy adolescentes, dieron sus primeros pasos. El 6 de junio de 2014, la guardería fue oficialmente autorizada como el Centro Educativo Infantil Santa María Josefa. Con esperanza y ternura, se continúa sembrando la semilla de la fe en la infancia.


Una historia escrita con fe y amor

Han pasado 25 años de presencia callada, entrega generosa y fidelidad al Corazón de Jesús, siguiendo el ejemplo de Santa María Josefa. Bajo su protección y guía, caminamos sus hijas, las Siervas de Jesús.

Llenas de alegría, damos gracias al Señor por esta historia escrita con fe y amor. Todo es gracia, y nuestra gratitud fluye al recordar tanta providencia divina, a tantas hermanas que han pasado por esta comunidad, a las personas que han colaborado, y a todos los destinatarios de nuestra misión que mantienen vivo y actual nuestro carisma.


Celebración del 25 aniversario

Con estos sentimientos, se celebró un triduo de acción de gracias, que culminó el 23 de julio de 2025 con la Solemne Eucaristía presidida por el Sr. Nuncio Apostólico, Rvdmo. Vincenzo Turturro, y concelebrada por varios sacerdotes. La Madre Provincial, junto a otras Madres y Hermanas, se hizo presente para compartir la celebración.

La Eucaristía tuvo lugar en la Capilla del Barrio Santa Librada, que se llenó de gente sencilla y cercana. En la homilía, se destacó la presencia y servicio de las Siervas de Jesús en Paraguay, su entrega a los enfermos, ancianos, niños y necesitados. Se subrayó que su labor no se limita a la asistencia material, sino que es una entrega de vida inspirada en el amor de Cristo, que se hace presente en cada enfermo, hambriento y pequeño.

El mensaje nos invitó a vivir la caridad, a participar de la Eucaristía, a escuchar la Palabra y reconocer a Cristo en los más pobres. Agradeció el compromiso constante de las hermanas, verdadero signo de esperanza y alegría para toda la comunidad.

Se invocó la intercesión de la Santísima Virgen y Santa Librada por la comunidad, recordando que ya en el año 2000 vivieron un jubileo especial, y que ahora, en 2025, su presencia sigue siendo un signo jubilar para todos.

La homilía concluyó con una exhortación: dejarnos tocar por la misericordia de Dios, servir con amor y seguir el ejemplo de entrega generosa de las hermanas. Se elevó una oración por nuevas y santas vocaciones.

Tras la Eucaristía, compartimos un ágape fraterno, animado por un grupo de danza con bailes típicos del país.


Seguimos en camino

Nuestro corazón se llena de alegría al contemplar tanta bondad del Señor. Este aniversario nos impulsa a seguir entregándonos al servicio de su Reino, especialmente en los más pequeños.

Que el Señor acre­ciente en sus Siervas el celo por su gloria y la salvación de las almas.