Madre Carmela Cieza Tarrillo, SdJ
¿Para qué sirve una Asamblea de Superioras?
Los días 20, 21 y 22 de enero de este año 2026 tuvimos la Asamblea de Superioras en nuestra Provincia de San Ignacio. Inicio compartiendo el desarrollo de nuestra Asamblea de Superioras 2026 a partir de esta pregunta: ¿para qué sirve una Asamblea de Superioras?
Además de estar establecida en nuestras Constituciones, este encuentro fraterno reúne a Madres y Madres encargadas de las diferentes comunidades de los países de Perú, Ecuador y Colombia, junto con hermanas de distintas edades, culturas, experiencias y también con sus propias debilidades. Imagínese la riqueza que supone compartir, pero también el reto que implican las diversas vivencias que afectan a nuestra vida consagrada, a nuestra entrega plena, a nuestra felicidad y, por ende, a nuestra vida eterna.
Pudimos palpar la gracia de Dios acompañándonos desde la llegada de las Madres: ¡cuánta alegría al volvernos a ver!, al interesarnos unas por otras, por cada hermana, por la misión, por los bienhechores… Momentos en los que el corazón y el alma disfrutan, agradeciendo profundamente el don de la vocación de Sierva de Jesús.
Entre las gracias recibidas, contamos con la presencia de Mons. Edwin R. Vanegas Cuervo, Vicario de la Arquidiócesis de Bogotá, quien nos acompañó con el tema “Autoridad y obediencia”, expuesto con la sencillez de un pastor que desea orientarnos para disfrutar el camino que recorremos en la vida religiosa. Nos dejó, entre otros, este mensaje central:
La obediencia surge de abrazar a Jesucristo como el único revelador de Dios y la respuesta plena de lo humano (cf. Gaudium et Spes 21 y 22).
Asimismo, nos habló del binomio inseparable escucha y cercanía. La escucha atenta a la voz de Dios genera un movimiento interior que conduce a la conversión y, posteriormente, al movimiento hacia el exterior, que es la misión. Las cercanías nos ayudan a crecer en confianza y a favorecer una auténtica cultura del encuentro: cercanía con Dios, con la superiora, con la comunidad y con el pueblo fiel.
También sentimos muy cercana la presencia de Madre Martina Espinal, Superiora General, quien, a través de un mensaje, nos invitó a escuchar con mayor atención a nuestras hermanas, a estar cerca de ellas y a vivir con prudencia, humildad y disponibilidad.
Los tres días transcurrieron compartiendo las realidades de cada comunidad, profundizando en el tema de la autoridad y la obediencia, escuchándonos y estrechando la cercanía a través de dinámicas y detalles creativos que fortalecieron la fraternidad y la comunión entre nosotras.
Finalmente, respondo a la pregunta inicial: nuestra Asamblea sirvió profundamente para encontrarnos y experimentar a un Dios que camina con cada una de nosotras, que se interesa por nuestras realidades, retos y dificultades, y que nos regala su gracia mostrándonos su corazón para refugiarnos en Él. De Él recibimos la fuerza y la energía necesarias para continuar la misión que se nos ha confiado.
Hemos crecido un poco más, comprometiéndonos a orar y a ayudarnos mutuamente. Cada una regresó a su comunidad más comprometida y con un mensaje grabado en el corazón.
A Dios sea la gloria, la alabanza y la acción de gracias.







