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Siervas de Jesús

25 de septiembre – 2 de octubre, 2025

Después de haber asistido parte de las integrantes de este magnífico grupo de peregrinas a unos estupendos cursillos en la casa madre, donde hemos comprendido que somos parte del proyecto de Dios que Santa María Josefa llevó a cabo, nos pusimos en camino con un corazón que late al unísono. Daba comienzo nuestro peregrinaje de esperanza con mucha ilusión y alegría. Este grupo “Peregrinas de Esperanza” está formado por hermanas que han celebrado o celebran sus bodas de oro y de plata y alguna que otra agregada.

Una vez en la ciudad eterna empezaba nuestra andadura, haciéndolo nada menos que a los pies de Santa María in vía cuyo triduo estaban celebrando. Después de la Eucaristía y de haber bebido agua del pozo de la Virgen nos fuimos cómo no, a visitar la Fontana de Trevi tan popular en Roma, como manda la tradición tiramos nuestra monedita para poder volver cuanto antes.

Nuestra primera mañana en Roma tenía un cariz muy importante, íbamos a realizar nuestro camino hacia la Puerta Santa para ganar el Jubileo. Lo iniciamos desde el Castel San Ángelo unidas a un grupo de catequistas. Seguimos el recorrido marcado durante el cual se iba cantando salmos y en varias ocasiones portamos la Cruz del Jubileo. Al atravesar la Puerta Santa es indescriptible lo que uno siente, el corazón se eleva agradecido hacia Dios. Estamos reviviendo nuestra historia cristiana desde los apóstoles y primeros cristianos.

Acabada la ceremonia del jubileo, iniciamos nuestro recorrido por la Basílica. Al entrar en la sacristía y mirar por una ventana abierta nos encontramos con nuestra Santa Madre que nos estaba esperando para darnos la bienvenida a Roma y en especial al Vaticano. Visitamos las tumbas de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II, la Pieta de Miguel Ángel y como no, hicimos una visita al Santísimo.

Una mención especial merece la subida a la cúpula con esas escaleras interminables, toda una gesta por nuestra parte, pero el gran esfuerzo mereció la pena, aunque solo sea por admirar las preciosas vistas que se contemplan desde arriba. De las alturas descendimos a las entrañas de la Basílica donde pudimos rezar ante las tumbas del Papa Benedicto XVI, San Pablo VI y la de San Pedro…. estar ante los restos del primer Papa de la historia y uno de los pilares de la Iglesia, uno de los tres predilectos de Jesús se remueven las entrañas.

Seguimos nuestra ruta dirigiendo hacia una Iglesia que significa mucho para las Siervas de Jesús: Il Gesú. Otras Iglesias visitadas fueron San Ignacio y Basílica de Santa María Sopra Minerva (Santa Catalina de Siena) regentada por los Padres Dominicos.

Pasamos por la Basílica de la Santa Cruz y otro de los momentos más importantes dentro de nuestro peregrinaje es la visita a la Escala Santa, encoge el corazón el pensar que estás sobre las escaleras que subió Jesús durante su pasión; son 28 escaleras que se suben en silencio sobrecogedor. También vivimos un momento muy emotivo cuando visitamos el seminario dentro del cual está la pequeña Capilla donde nuestro querido Don Mariano de Ibargüengoitia recibió las ordenes menores.

Seguimos avanzando hacia San Juan de Letrán. La tarde prometía ir a Santa María la Mayor, pero debido a que estábamos en pleno jubileo de los catequistas, era casi imposible. Cuando llegamos la fila era impresionante y decidimos pasarnos a ver la Iglesia de Santa Práxedes donde se encuentran los restos de los mártires; durante nuestro recorrido vamos siendo bendecidas por varios sacerdotes, obispos, etc y aquí no podía faltar también otra de manos de un Obispo. Si queríamos ver la Basílica de Santa María la Mayor y pasar por la tumba del papa Francisco no nos quedaba más remedio que hacer fila y era bastante grande.  Una vez pasada la puerta santa, nos costó mucho, pero conseguimos rezar durante unos minutos ante la tumba del Papa.

Esa misma tarde nos esperaba también la Plaza de España con el Monumento a la Inmaculada Concepción. Pudimos contemplar la escalinata con la Iglesia arriba de Trinita di Monti. Paseamos por las calles adyacentes hasta llegar a la Plaza del Popolo.

Está claro que este grupo era privilegiado en todos los aspectos. Pudimos constatar que la entrada a la Plaza de San Pedro para la Misa del Jubileo de los Catequistas era libre con lo cual todas decidimos participar. Tuvimos suerte poder estar en primera fila y ver pasar al Santo Padre por delante de nosotras. Por la tarde las peregrinas están dispuestas nuevamente y con sus mochilas a la espalda nos dirigimos hacia la plaza Venecia y Monumento de Víctor Manuel, a Santa María de Araceli, seguidamente al Capitolio y los foros romanos; pudimos ver todo y bajar hasta la cárcel Mamertina, nos dejaron pasar y rezar un padre nuestro en el lugar donde se supone que estuvieron presos San Pedro y San Pablo. Y caminando, llegamos al Coliseo, lugar emblemático para los cristianos.

Una visita obligatoria es a las catacumbas, iniciamos desde la iglesia de Quo -Vadis donde Cristo se le apareció a San Pedro cuando este huía de Roma, seguimos hacia las catacumbas de San Calixto, continuando hacia Tre Fontane, donde se encuentra la “Iglesia de la decapitación de San Pablo” Ad aquas salvias donde fue degollado y cuya cabeza dio tres botes y de cada uno de ellos brotó una fuente (año 67) y terminamos en la Basílica de San Pablo Extramuros.

Nuestra experiencia personal y grupal estaba siendo magnífica en todos los aspectos, tanto interior como exteriormente; era un grupo muy unido e íbamos muy al unísono disfrutando de todo y por todo, pero esperaba con ansía el día de ir a Asís. Es verdad que en Roma hemos vivido y visto cosas maravillosas, palpado el legado de Cristo a los Apóstoles, pilares de nuestra fe y transmisores de la vida de Cristo en la tierra y de su doctrina = El Evangelio. Hemos podido contemplar los lugares donde los primeros cristianos sufrieron y murieron por defender su fe en Cristo, donde fueron enterrados, donde se refugiaban, reunían ante las persecuciones, todo esto ha dejado una huella en nuestro corazón que impone, que te hace pensar lo que realmente supone el martirio.

Por fin llegó el día ansiado y amaneció con un sol precioso y esplendoroso…madrugamos ya que había que aprovechar el día al máximo. En Asís, empezamos por la Basílica Patriarcal de Santa María de los Ángeles que entre sus paredes y en el centro encierra, la venerable iglesita de la Porciúncula, lugar de la vida evangélica y fraterna de Francisco y de la primera generación franciscana, y en este santo lugar Francisco, la tarde del 3 de octubre de 1226, «cumplidos en él todos los misterios de Cristo, acogió a la hermana muerte cantando». A la salida de la basílica nos esperaba una sorpresa: el encuentro con la mamá de San Carlos Acutis  que accedió a fotografiarse con nosotras y nos dio una reliquia de su hijo.

Seguimos por San Damián, El Eremo delle Carceri («ermita de las cárceles»), un santuario sobre las laderas del monte Subasio. Allí San Francisco y sus frailes se retiraban para la contemplación y la oración.

Después de disfrutar de una buena comida, nos dirigimos hacia la catedral de San Rufino donde se encuentra el corazón de San Carlo Acutis; Basílica de Santa Clara donde se encuentra su sepulcro; Santuario de la Spogliazione (Santuario de la Espoliación) donde se encuentra la tumba de cristal con los restos de San Carlo Acutis, aquí no puedo explicar lo que sentí….costaba dejar de mirarlo, de hablarle, de pedirle…..te atrapa.

Y final del recorrido por Asís no podía faltar la Basílica de San francisco donde oramos ante su tumba.

Llegó el 1 de Octubre, fecha importante que celebrar en nuestra congregación: los 25 años de la canonización de nuestra Madre Fundadora. Salimos prontísimo camino al Vaticano, para la audiencia con el Papa León. Un momento importante cuando nos nombraron en la plaza y por su puesto nuestros gritos….no importaba que fuéramos poquitas, vimos pasar al Santo Padre por delante de nosotras. La catequesis fue preciosa en la que nos dijo que el centro de nuestra fe y de nuestra esperanza se encuentra en la Resurrección de Cristo y del perdón.

Por la tarde fue la celebración en nuestra casa con una preciosa Eucaristía y acto seguido con bailes y Dron incluido en los jardines de nuestra casa para posteriormente tener un lunch en el comedor de las residentes donde compartimos con residentes, familiares y amigos que nos acompañaron.

Llegó la despedida… y sobre todo agradecimiento, nuevamente a Madre Elena y comunidad de Roma, su dedicación, desvelo y sobre todo esa acogida en todo momento que hizo que nos sintiéramos como miembros integrantes de la comunidad. Gracias de nuevo Madre y hermanas, nos hemos llevado un grandísimo recuerdo de todas. Gracias por compartir su tiempo, a pesar del trabajo. Gracias a la Hermana Blanca por su compañía, por su entrega y sobre todo por su saber.

Esta magnífica peregrinación ha supuesto un revulsivo en nuestras vidas para regenerar, recuperar nuestra entrega y sobre todo para seguir trabajando en ese maravilloso proyecto de Dios, porque somos “PROYECTO DE DIOS” y debemos y queremos llevar a cabo ese sueño de Dios y proyectar el futuro con los pilares fundacionales.

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