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Siervas de Jesús de la Caridad
Bilbao

En el marco del Jubileo de la Esperanza, las Siervas de Jesús celebramos con inmensa alegría los 25 años de la canonización de nuestra querida Fundadora, Santa María Josefa Sancho de Guerra, primera santa alavesa, nacida en Vitoria el 7 de septiembre de 1842 y bautizada al día siguiente en la Parroquia de San Pedro Apóstol.

Fundadora de nuestra Congregación de Siervas de Jesús de la Caridad, su vida fue desde niña una respuesta apasionada al llamado de Dios. Ella misma afirmaba: “Nací con la vocación religiosa”. Llegó a Bilbao el 24 de julio de 1871, víspera de la fiesta de Santiago Apóstol, con dos hermanas que compartían su ideal. Desde ese inicio humilde, la Providencia fue sosteniendo una obra que hoy se extiende en 16 países de Europa, América, Asia y África.

A pesar de las dificultades, Santa María Josefa se apoyó en una fe inquebrantable, en el amor ardiente a Dios y al prójimo, y en un deseo constante por la salvación de las almas. Su vida fue, en palabras suyas, “para Dios, por Dios y en Dios”. Toda su entrega fue un reflejo de la presencia de Cristo, que, según decía, no perdía ni cinco minutos al día. Hizo vida las Palabras de Jesus: “Que vayáis y deis fruto abundante, y vuestro fruto permanezca” (cf. Jn 15,16)

El 7 de septiembre de 1989, San Juan Pablo II reconoció sus virtudes heroicas. La beatificó en Roma el 27 de septiembre de 1992, y el 1 de octubre del año jubilar 2000, en la misma plaza de San Pedro, la proclamó Santa.

Celebraciones en Vitoria, Bilbao y la Congregación entera

El 27 de septiembre de 2025, en la Parroquia de San Pedro (Vitoria), se celebró una solemne Eucaristía presidida por Mons. Juan Carlos Elizalde, Obispo de Vitoria. En su homilía, destacó que nuestra Santa no esperó la resurrección para amar: “Santa María Josefa descubrió un río de gracia que aún brota”, dijo. Invitó a cada Sierva de Jesús a preguntarse si su caminar vocacional ha sido un camino de santidad real.

El día 28, en la Parroquia Santa María Josefa de Miribilla (Bilbao), se celebró otra misa solemne. El P. Josu Jiménez, misionero claretiano, presentó a la Santa como “una mujer humilde, valiente, actual”. En su homilía, citó Isaías 61: “El Espíritu del Señor está sobre mí”, y destacó cómo ese texto retrata su vida de ternura, cercanía y caridad concreta.

Finalmente, el 1 de octubre, día central de la fiesta, Bilbao vivió un hecho histórico: la entronización de la imagen de Santa María Josefa en la Catedral de Santiago. La procesión comenzó desde la Casa Madre y concluyó en la catedral, donde ahora también reposa la imagen de nuestra Santa en la capilla de San Antón. La Eucaristía fue presidida por el Vicario General, D. Kerman López, quien nos animó a conocer mejor a nuestra Madre y contemplar su fruto, para así amar más al Señor y servir con ternura a los enfermos y necesitados.

En todas estas celebraciones estuvo presente el Gobierno General, encabezado por nuestra Madre General, Madre Martina Espinal, quien expresó palabras de gozo y gratitud en nombre de toda la Congregación en las distintas celebraciones. A todos los que nos han acompañado con su presencia y oración, MUCHAS GRACIAS.

Un mensaje vivo

Escuchemos, como si presente estuviera, las palabras de nuestra Santa Madre:
“No se contenten con esta acción de gracias… El mejor modo de agradecer al Señor es ser más fieles en el cumplimiento de nuestros deberes.” (Heroína de la Caridad, 197)

El tiempo de gracia no se termina, el Señor sigue sembrando su mejor semilla en cada corazón que se abre y responde a la gracia. Que la vida de Santa Maria Josefa nos inspire a alcanzar la meta a la que todos estamos llamados: a la santidad.

 

 

Celebraciones