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M. Martina Espinal, SdJ

Superiora General

El misterio de la Navidad, vivido desde nuestro carisma de Siervas de Jesús, es una invitación a abrir el corazón a la humildad y a la esperanza, permitiendo que la grandeza de Dios se manifieste en lo sencillo.

No se trata solo de recordar una fecha, sino de hacerse como ese Niño y nacer de lo alto; de participar de la divinidad, en ese maravilloso intercambio donde el Creador se entrega a nosotros… y nosotros nos damos a Él.

En medio del ruido y de tantos compromisos, Santa María Josefa buscaba el silencio y la pausa para saborear el misterio de la Navidad, que es fundamento de nuestra fe. Porque cada Navidad, este Misterio hermoso se actualiza: se hace de nuevo presente y actuante en medio de nosotros y para toda la humanidad, con todo lo que es y significa.

Jesús Niño, nacido de María y recostado en el pesebre, es:

  • Dios en medio de nosotros,
  • Dios con nosotros,
  • Dios para nosotros,
  • Dios como nosotros.

Dios infinitamente grande en su pequeñez y en su debilidad.

Dios infinitamente amoroso en su humildad.

Dios que se agacha y se hace servidor de sus criaturas.

¡Cómo no alegrarnos por ello!

¡Cómo no celebrarlo con gozo y entusiasmo desbordante!

¡Cómo no meditarlo una y otra vez, para comprender mejor su significado, su alcance y su profundidad!

¡Cómo no adorar más y mejor, para dar gracias por esta bendición inmensa!

En mi nombre y en el de todo el Consejo General de las Siervas de Jesús de la Caridad, os deseamos una Feliz Navidad y próspero Año Nuevo.

¡Que la paz de Jesús reine en nuestros corazones!