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Siervas de Jesús, Madrid

“Siervas de Jesús, peregrinas de esperanza”

En el marco del año jubilar, en que las Siervas de Jesús celebramos el 25º aniversario de canonización de Santa Mª Josefa, en la Provincia Virgen del Pilar se han llevado a cabo tres tandas de Cursillos, donde el objetivo principal era profundizar en las raíces de nuestro Instituto para vivificar el presente y proyectar el futuro, siguiendo el carisma recibido por inspiración del Espíritu Santo a través de Santa María Josefa, buscando fortalecer la vida espiritual, comunitaria y apostólica de cada Hermana.

Los días señalados para estos encuentros fueron: En Bilbao – Casa Madre, 22, 23 y 24 de septiembre y 15 y 16 de octubre. En Madrid – Casa Provincial, 12, 13 y 14 de noviembre. Fueron dirigido por D. Jorge Pérez Gallego, sacerdote diocesano de la diócesis de Ourense.

En un ambiente fraterno y de alegría, se vivieron días, donde se pudo experimentar la presencia viva de nuestra Santa Madre, sentir que camina y acompaña la vocación y misión de cada Sierva de Jesús. Valorando la riqueza de nuestra Congregación, que nos anima a vivir nuestra consagración centradas en el Corazón de Cristo, de donde hemos nacido.

Han sido días de convivencia, en un ambiente fraterno y sereno, compartiendo momentos de oración y reflexión personal y grupal, con profundo respeto, suscitándose un diálogo abierto, compartiendo experiencias con mucha libertad y confianza.

Damos gracias a Dios, porque D. Jorge, nos ha llevado hacer un recorrido histórico y espiritual del carisma que nuestra Santa Madre nos dejó. Agradeciendo su santidad de vida, para poder redescubrir nuestra propia llamada a la santidad en el hoy de nuestra historia. Una llamada a ser signos de alegría y esperanza, en primer lugar, en nuestras comunidades, para luego, ser testimonio en la misión.

Nos animó a volver a la raíz de nuestra consagración y a dar gracias por el don recibido, a través de tres hilos conductores: la llamada personal de Dios, la vocación como don que se comparte en servicio, y la fidelidad agradecida a un pasado que nos hace presentes para la misión. Al recordar los orígenes, reconocemos que la Congregación es fruto de esa Palabra que llamó y animó a Santa María Josefa, y la impulsó a fundarnos. Vivir radicalmente este don significa dejar que nuestra vida hable, que nuestras manos curen y que nuestra oración sostenga a los que cuidamos.

Se nos invitó también a tener una memoria agradecida por quienes nos precedieron: nuestra Sta. Madre, las primeras hermanas que en pobreza y coraje hicieron germinar la obra del Señor. Agradecer ese pasado no es nostalgia sino reconocer una herencia viviente. Su fidelidad nos recuerda que la santidad se construye con fidelidades pequeñas y cotidianas.

Todo esto nos lleva a:

Un compromiso para este tiempo de renovación

  • Renovad la gratitud: celebremos lo recibido y dejemos que la memoria de los orígenes sea alimento para hoy.
  • Redescubrid el don: cada hermana, con sus talentos y fragilidades, es custodia del carisma; ofrezcamos lo que somos para el servicio.
  • Reavivad la contemplación: la acción eficaz nace siempre de un corazón que escucha y permanece en Cristo.
  • Construid futuro juntas: la fidelidad se hace sinodalidad, apoyo mutuo y coraje para responder a las necesidades concretas del mundo.

Solo resta agradecer a Dios por estos días de gracia, que nos han renovado el deseo de seguir entregando la vida como verdaderas hijas de Santa María Josefa, en Amor y Sacrificio. Se nos ha encendido el corazón al compartir y reflexionar algo tan nuestro como es la vida de nuestra Santa Madre, nuestro carisma y espiritualidad, en el contexto especial que estamos viviendo del 25º aniversario de su canonización.

Agradecemos a Madre Martina y su Consejo, de manera especial a Madre Mª Jesús Gómez, que han preparado estos encuentros, buscando siempre poder fortalecer nuestra identidad e impulsar nuestra vocación de Siervas de Jesús de la Caridad.

Nuestro agradecimiento también a la comunidad de la Casa Madre y Madrid, por su acogida, detalles, y porque han preparado todo para que podamos vivir estos días con serenidad y sentirnos en casa. Dios les pague.

“La caridad que abrazó el corazón de nuestra Madre Fundadora en el misterio de Cristo, es la forma de vivir el carisma de la Congregación, que tiene su base y encierra toda su espiritualidad y todo el apostolado en el lema: “Amor y Sacrificio” (M. F., Máx., 26 de enero)

(Constituciones, Art. 8)