Siervas de Jesús

Comunidad de Valladolid

Al celebrar hoy la festividad litúrgica de Sta. María Josefa del Corazón de Jesús, nuestra Madre Fundadora, nuestro corazón se llena de gozo y damos gracias a Dios por su testimonio de vida, porque ella fue el fiel instrumento que Él eligió para enriquecer a su iglesia con el carisma de caridad en el servicio a los más necesitados, a los enfermos, ancianos y niños, bajo el lema de Amor y Sacrificio.

María Josefa fue una mujer sencilla y fuerte al mismo tiempo que consagró toda su vida a imitar a Cristo pobre, casto y obediente. Quiso ser enfermera de Cristo al darse cuenta del sufrimiento y soledad de los enfermos y así lo transmitió a sus hijas las Siervas de Jesús.

Su gran amor al Sagrado Corazón y a la Eucaristía marcaron el centro de su espiritualidad, lo que la llevó a servir a los enfermos en un contexto de espíritu contemplativo. Decía: “Acostúmbrense a ver siempre a Dios en todas las cosas y a todas las cosas en Dios, sin necesidad de que lo perciban los sentidos exteriores; así la unión será más íntima y completa.” (Sta. Maria Josefa). Esta unión con Dios ha sido el telón de fondo de toda su vida. Todas las cosas y todos los acontecimientos le llevaban a Dios.

Este ardiente amor lo transmitió a sus hijas, pues vivía y quería que ellas también vivieran e imitaran las virtudes de este Divino Corazón y que se consagraran de un modo especial a Él; según su pensamiento las Siervas de Jesús deben ser el Corazón de Jesús al lado de los enfermos y esta es la gran misión que tenemos, para extender el reinado de Cristo en la tierra haciendo visible ante el mundo el amor misericordioso de Dios.

Con nuestra misión aquí en el Sanatorio hacemos también partícipes del carisma a todos los trabajadores, pues ellos son nuestros fieles colaboradores y de alguna manera se convierten así mismo en instrumentos de cercanía, consolación y bálsamo para todas las personas que sufren por la enfermedad y vienen para ser atendidas en los diferentes servicios de nuestro hospital.

Por todo ello, damos gracias a Dios, y con estos sentimientos de gozo y gratitud, bajo el amparo de la Virgen María y la intercesión de Sta. María Josefa del Corazón de Jesús, nos unimos con toda nuestra familia carismática: Las Siervas de Jesús de la Caridad, Religiosos Siervos de Jesús de la Caridad y los Laicos Siervos de Jesús, para elevar a una sola voz nuestra alabanza entorno a Cristo en el Sacramento de la Eucaristía, nuestro vinculo universal y acción de gracias por excelencia.

Santa Maria Josefa, ruega por nosotros.