Madre Merlin Estela Cabrera, SdeJ

Casa Provincial, Colombia

¡Recordar es volver a pasar por el corazón lo vivido, para renovar mi “Sí” con la misma alegría con la que comencé! Ahora con más experiencia de Dios, recorro esos momentos y me sorprendo de la fuerza del amor, de ese amor sin límites y la fidelidad de un Dios que hace nueva las cosas. Inicié con alegría, pero con un Sí débil, inseguro, frágil, indeciso, pero Siempre de la mano de Dios, que fue moldeando, fortaleciendo y haciendo un Sí generoso y fecundo.

Mi Llamada fue una sorpresa, que ni me lo imaginaba; a mis 17 años, nunca me había planteado la Vida Religiosa. Decía: “Religiosa, ni de loca”, pero la misericordia de Dios, se fijó en mí. Recuerdo que una Sierva de Jesús, (promotora vocacional), fue a mi pueblo a llevar a las jóvenes que tenía seguimiento vocacional y por medio de una vecina, me incitó a despedirme de una de ellas, que era mi prima; le hice caso y fui a despedirla, pero en vez de encontrar a esta prima, me encontré con la Hermana Sierva de Jesús que estaba haciendo Promoción Vocacional y me lanzó la propuesta: “¿Te gustaría ser Religiosa?” Me quedé sorprendida y mi  repuesta fue: “Madrecita, no pierda tiempo conmigo, a mí, no me gusta la vida religiosa”. Sin embargo, la monjita fue perseverante y no dio importancia a mi respuesta. Después de unas horas de reflexión, me animé a experimentar la vida Religiosa: fui, vi y me quedé.

Jesús, bien sabes, como peregrina en busca de tu amor, no siempre he caminado por tus sendas. En ocasiones, caminé por sendas rotas, en este peregrinar también llegué a ignorarte muchas veces, ¡cómo no agradecerte mi amado Jesús!, ya que en mi caminar me hiciste experimentar que tu amor por esta sierva tuya, nunca se agotó, siempre me seguiste con tu perdón. ¡GraciasSeñor, por esperarme sin condiciones, con tus brazos abiertos y sin reproches, me volviste a llamar por mi nombre para darme una vez más tu amor! Como esposa tuya te entrego mis caminos, mi presente y mi futuro; en una palabra, te entrego mi vida entera, para estar donde tú me quieras Señor.

Celebrar mis 25 años de vida religiosa, es un hito de fidelidad, gratitud y amor incondicional a mi Creador. Como peregrina del amor de Dios, he experimentado que mi Consagración no es un punto de llegada, sino un caminar constante, un “ven y verás” donde el Señor ha sido mi refugio, mi fuerza y mi alegría. Gracias por llamarme a ser peregrina en busca de tu amor, un título que me llena de gozo y gratitud por dejarme encontrar.

En este bendecido día, miro atrás y solo puedo exclamar ¡Gracias, ¡Señor!, por estos 25 años de “Amor y Sacrificio”! Gracias mi Dios porque en los momentos de luz y de sombras, tu presencia ha sido terreno firme sobre el que he caminado sin miedo; Señor, sabes que mi fidelidad no ha sido solo mía, sino principalmente tuya, ya que tu gracia me ha sostenido y me ha permitido seguir, servir y amar en mi comunidad y en mi apostolado.

Como peregrina en busca de tu amor, he entendido que mi vocación es ser mensajera de tu amor y de tu misericordia, mi corazón se ha centrado, en realizarme plenamente como Sierva de Jesús, ser feliz, para amar y Servir; es por eso que una vez más permíteme decirte ¡Gracias, Señor! porque cada día ha sido una oportunidad para descubrir que mi vida está en Dios y es para Dios.

Hoy mi agradecimiento, también se dirige a mi amada Congragación de Siervas de Jesús de la Caridad, en donde he encontrado hermanas y amigas con quienes compartir y hacer crecer mi vocación, gracias por permitirme ser parte de esta bella parcela, donde Dios me quiere ver florecer cada día; de manera particular agradezco a mi querida provincia de San Ignacio de Loyola, pastoreada por M. Carmela Cieza Tarrillo (Superiora Provincial) a ella también le digo: Gracias mi querida Madre por ser mi compañera de camino como Sierva de Jesús,  y a todas las Madres y hermanas que conforman esta Provincia, permítanme decirles: ¡Gracias! porque durante estos años no he caminado sola, gracias también a mis queridas hermanas de comunidad; por su oración, por su amor, paciencia y sus constantes detalles. Gracias a mis hermanas mayores, ellas son la fuente de donde bebo la fraternidad, la observancia a mi vida religiosa, la espiritualidad, la obediencia y el amor a Dios, Gracias porque cada apostolado ha sido un regalo, un encuentro vivo con mi Dios.

A mis hermanos Siervos de Jesús Laicos, les digo, gracias por caminar juntos y compartir el amor a Jesús y a nuestras buenas Madres, la Virgen María y a nuestra amada Madre “Sta. María Josefa”. Su compañía en este peregrinar ha sido una bendición inmensa para mi vida, les valoro profundamente por ser parte de nuestra gran familia religiosa. Su presencia es un regalo de Dios para mi vida de Sierva de Jesús.

Gracias por compartir con ustedes nuestra espiritualidad, nuestra bella y rica misión ¡Gracias por sus oraciones y por su testimonio de vida, los cuales fortalecen mi vocación y me recuerdan que juntos caminamos hacia la misma meta que es la santidad.

¡Gracias! ¡Señor! Por mis raíces familiares. Gracias por mis Padres por quienes me vino la vida y quienes me enseñaron a amarte y servirte ¡gracias por mis Hermanos ¡ellos junto a mis Padres, son mi gran tesoro, gracias por ser un ejemplo de bondad, valentía, y sencillez.  Gracias por arroparme con su amor, sus detalles y ser parte de mi felicidad. Para mi Padre, que se encuentra junto a Dios, mi oración y mi abrazo hasta el cielo. Te amo Papá.

A mis queridas Hermanas Carmelitas en Iquitos – Perú, Orden a la que pertenece mi Prima Teresita, a ellas también les digo gracias por sostenerme con sus oraciones, sus detalles, son un regalo del amor de Dios en mi vida.

Hoy mi agradecimiento también va dirigido a mis vecinos de mi querido pueblo San Andresino, ya que cada vez que voy de vacaciones, me permiten compartir con alegría y fe el amor a mi buena Madre la Virgen María, por medio del rezo del Santo Rosario y gracias por permitirme hablarles de mi amada Madre, Sta. María Josefa.

¡Gracias, Señor!, por mis amigos, los que me acompañan cada día de mi vida “el que tiene un amigo, tiene un tesoro”. Gracias por ser un regalo y una bendición en mi vida.

¡Que la alegría de mi Consagración siga germinando y floreciendo en mi vida de Sierva de Jesús! Y siga  dando mucho fruto.

25 de Febrero del 2026