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Celebración de la fiesta de Santa María Josefa: un doble jubileo en el Año de la Esperanza

La celebración de la fiesta de nuestra Santa Madre Fundadora este año es especialmente significativa, ya que coinciden dos ocasiones importantes: el Jubileo de la Esperanza y el 25º aniversario de su canonización.

Celebraciones en Naga e Iriga

Como es tradición en Filipinas, particularmente en Iriga, celebramos la Eucaristía en las iglesias donde está presente la figura de nuestra Santa Madre Fundadora.

Iniciamos el 16 de mayo en la Catedral Metropolitana de Naga a las 6:30 a.m., junto a las Madres y Hermanas de la Casa Provincial y la comunidad del Hospital. La Misa fue presidida por el Rev. P. John Robert Bañal, quien en su homilía destacó el constante llamado del Señor a no tener miedo. Recordó que en la Biblia se repite 365 veces la expresión “No tengas miedo”. También recalcó que debemos permitir a Jesús tomar posesión de nuestra vida.

Misa Solemne en el Santuario de San Antonio

El 17 de mayo asistimos a la Parroquia y Santuario Arquidiocesano de San Antonio de Padua en Iriga, donde la celebración fue presidida por el Rev. Padre Dominique Llaguno. En su homilía, destacó cómo Santa María Josefa vivió el Evangelio al servir a Cristo en los pobres, enfermos y necesitados. Nos exhortó a que nuestras oraciones se traduzcan en servicio, como lo hizo ella.

Después, en la Capilla del Hospital, celebramos la Misa solemne a las 10:00 a.m., presidida por el Reverendísimo José Rojas, Obispo de Libmanan, con numerosa participación de trabajadores, benefactores y amigos. Reflexionando sobre Mt 25,30-40, el obispo compartió tres ideas clave:
1. La fe debe ir acompañada de buenas obras.
2. Las obras de misericordia son tarea de todos, no sólo de religiosos.
3. La intención con que se obra es fundamental.

La Madre Remedios Cerillo expresó palabras de agradecimiento y recordó la importancia de vivir la espiritualidad de nuestra Fundadora, especialmente en el cuidado de los enfermos.

Procesión marítima en Payak, Bato

El 18 de mayo participamos en la tradicional procesión marítima en Payak, Bato. Numerosas barcas adornadas acompañaron a nuestra Santa Madre Fundadora por mar, rezando el Rosario y entonando himnos. Fue una experiencia de fe compartida con la comunidad local, culminando con la Misa y un almuerzo fraterno.

Una reflexión jubilar

Este doble jubileo nos recuerda la fe inquebrantable de Santa María Josefa y su total confianza en el plan divino. Su vida, marcada por el servicio a los más necesitados, es hoy una fuente de esperanza renovada.

Estamos llamadas a profundizar en nuestra propia esperanza y a ser testigos del carisma de nuestra Madre Fundadora, haciendo presente su legado con nuestras obras. Que su vida siga inspirando nuevas vocaciones y acercando almas a Dios.